Remedios naturales para heridas y erupciones
Atareada alrededor de sus cazos y ollas o inclinada sobre el huerto en un rincón de su jardín, esta abuela cuyo recuerdo evocaba un poco más arriba tenía siempre una amplia sonrisa para recibirme al regreso de mis peligrosas expediciones, y sabía calmar con una palabra tierna mis lágrimas de aventurero arañado por las zarzas o asaetado por los aguijones de las avispas.
Estas pequeñas heridas no me preocupaban, como tampoco me preocupaban las enfermedades benignas de las que son víctimas a menudo los niños. Nunca la vi molestar al «señor doctor» para acudir en mi ayuda. Poseía las recetas suficientes como para prescindir de él.
Vamos a mirar el «libro», decía ella, limpiándome los ojos con una esquina de su delantal. Y, tras hojear su precioso cuaderno, preparaba enseguida una decocción o un emplasto, que me aliviaban casi instantáneamente.
Aún es posible hacer como ella, y si las «recetas» que siguen no son las de mi abuela, podrían haberlo sido, tan sencillas y eficaces son.
Popularidad: 4% [?]
Clasificado en Erupciones, Heridas | 0 Comentarios
